viernes, 9 de diciembre de 2016

NARRACIÓN: CARNÍVORO

CARNÍVORO


El timbre resuena por todo el instituto anunciando la hora del recreo. Todos los alumnos recogen los libros, cuadernos y estuches y salen charlando animadamente del aula hacia el patio.

Todos menos uno; un  chaval delgado, encorvado y paliducho, de aspecto desgarbado, con la mirada perdida y ojerosa. Mechones de despeinado pelo negro azabache caen sobre su blanquecina frente. Todo él emana un aura de pena y melancolía contagiosa. En otras palabras, es un muchacho  penoso. Incluso yo lo pienso, cada vez que me miro al espejo.

Me entretengo todo lo que puedo recogiendo, hasta que la profesora me insinúa, molesta, que me dé más prisa. Entonces, no tengo otro remedio que salir al patio, donde mis compañeros ríen, charlan o juegan al fútbol. Sin embargo, ese período de descanso entre las clases no significa lo mismo para mí que para ellos. << Por Dios que no esté>>, pienso suplicante, <<que esté intentando impresionar a alguna chica o en alguna pelea pero por favor que no esté>>.

Salgo al patio, y entonces me doy cuenta de nuevo de que hay algo que me odia, ya sea Dios, el karma, o lo que sea que me hace la vida imposible. Ese algo me está esperando fuera, con una sonrisa burlona y mirada cruel, custodiado por sus dos fieles amigos, que me observan como si fuera comestible. Ese algo tiene forma de adolescente, el típico malote por el que todas las chicas babean: moreno, de ojos verdes y sonrisa perfecta, pero podrido por dentro. Ese algo se llama Ismael, y se dirige directamente hacia mí. <<Toda mi vida me han hecho saber hasta dónde no iba a llegar>>.

Camino hacia otra dirección con la cabeza baja, con la desesperada intención de que me pierdan de vista, pero es demasiado tarde, ya han localizado a su presa y no la dejarán escapar <<pero dentro, la bestia sigue creciendo, esperando, masticando a través de sus ataduras>>. Me agarran de la mochila y me giran, poniéndome de cara a ellos. En un arrebato de confianza, intento desprenderme de ellos, lo que les provoca una risa socarrona. Claro, debe de haberse visto ridículo, son tres contra uno, y cada uno es el doble que yo 
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    -¡Ja! ¿Quién te crees que eres tú para cambiar este mundo? ¡Imbécil! Nadie necesita oír tus  palabras, déjalo ir!

Ismael me empuja y me tira al suelo, me golpean, me dan patadas, me humillan…todo por simple diversión. << ¡Carnívoro! ¡Carnívoro!...>> grito mentalmente <<… ¿no podrías venir y digerirme?....>>. Se ríen de mí, soy inútil, a nadie le gusto, solo estorbo… <<…Llévate todo lo que soy, llévalo a su final…>>, doy pena, vergüenza ajena… <<¡Carnívoro! ¡Carnívoro!...>>,  a nadie le importaría si muriera… <<… ¿No podrías venir y cambiarme?>>.

Pronto suena la campana de nuevo, y, saciados, entran al edificio. El patio se va vaciando, pero yo me quedo tumbado en el sucio suelo, deseando que me trague, convertirme en polvo y no existir más <<…llévate todo lo que soy, todo lo que soy…>>. 



Ruido, música, hechizantes luces de colores parpadeantes, el olor a comida rápida, las estridentes voces de los vendedores y risas de los visitantes forman parte de la pesada y aturdidora atmosfera de la feria. Yo me escondo detrás de un puesto de churros. Observo atentamente a Ismael. <<Voy a esconderme a mí mismo debajo, seré lo que tú querías>>. Ahí está, me fijo en su forma de vestir, sus gestos, expresiones, actos…  Le odio, mucho. Odio como seduce a esa chica de dudosa sobriedad; odio su sonrisa burlona y soberbia, su mirada lujuriosa y traviesa, su ceja levantada y su expresión despreocupada; odio su chaqueta de cuero, sus vaqueros negros y su camiseta roja; odio la forma con la que sujeta con una mano el cigarro encendido y con la otra el vaso de alcohol <<Me mantendré dentro y no me dejaré escapar…>>; odio que sea tan popular y todos le quieran, que tenga tantos amigos y siempre algo que hacer por las tardes, mientras que para mí cada día es igual, viendo como mi triste y penosa vida pasa de largo, consciente de que al final del día simplemente soy un día más viejo. Le odio. <<…hasta arder fuera de control>>.
Saco la cámara para hacer una foto y poder recordar así todos los detalles. Una brillante luz blanca sale de la cámara cuando hago la fotografía. No es posible; me he olvidado de quitar el flash. Ismael se da cuenta de que le han hecho una fotografía sin su permiso y gira la cabeza hacia el origen de la luz. Entonces me ve y su expresión molesta se convierte en una desagradable mueca de rabia, asco y aborrecimiento.


-¡¿Quién eres tú para cambiar este mundo?! ¡Imbécil!-me grita mientras camina hacia mí- ¡Nadie necesita oír tus palabras, déjalo estar!

Empiezo a correr, tengo que escapar o no saldré vivo de ésta. Él llama a sus colegas, y empieza la cacería. Corro por una calle vacía y oscura, mirando hacia atrás a cada momento, con el corazón latiéndome tan fuerte que parece que vaya a partirme una costilla. Se me cae el alma a los pies al distinguir tres figuras en la esquina detrás de mí y a dos más en la de delante. No puedo escapar. Me alcanzan y me tiran al frío y duro asfalto << ¡Carnívoro! ¡Carnívoro! ...>>, me golpeo con la cabeza en el bordillo y empiezo a sangrar <<… ¿podrías venir y digerirme?...>>, oigo sus voces e insultos amortiguados <<…llévate todo lo que soy, llévalo a su final…>>, siento sus despiadados  golpes y el impacto de sus zapatos chocando implacables contra mi delgado y frágil cuerpo, llenos de un odio y crueldad feroces <<...hazme caer, hazme sangrar…>>, siento como me arrebatan la cámara <<… ¡Adelante! ¡Cámbiame!...>> y lo último que siento antes de desmayarme es como se parte sobre mi cabeza << Llévate todo lo que soy, todo lo que soy…>>. 


Me despierto en el suelo. Aún es de noche, y puedo escuchar los débiles ruidos de la feria. Me levanto sintiendo un intenso dolor en la cabeza y me dirijo a mi casa. Mañana todo cambiará. No volveré a ser víctima de esas serpientes con un cutre disfraz de humano. Cuando llego, me pongo el pijama y me acuesto. Cierro los ojos, y en la oscuridad de mis párpados cerrados, veo pasar una sucesión de imágenes: me pegan, me humillan delante de todos <<Nunca tenían suficiente…>>, me dicen lo penoso que soyque nadie me quiere, que no tengo amigos… <<Yo nunca fui suficiente para ellos…>>. Veo como lloro por las noches, como grito desesperadamente que me quiero morir << Nunca suficiente, nunca otra vez…>>. No me volverán a tomar el pelo… << ¿Quién soy yo?...>>. 



El timbre suena, dando fin a la clase de biología. Salgo al patio, decidido, ya no les tengo miedo. << ¡Carnívoro! ¡Carnívoro!…>>.  Les veo esperándome, como de costumbre, pero no intento escaparme, voy hacia ellos más  seguro de mí mismo que nunca. La bestia se ha desatado. <<… ¿Puedes venir a digerirme?...>>. Oigo como se ríen de mi chaqueta de cuero, de mi camiseta roja y de mis vaqueros negros, de lo lamentable y ridículo que resulta que haya intentado copiar al chaval más popular del instituto. Pero me da igual. <<…Llévate todo lo que soy, llévalo a su final…>>. Siguen acercándose y yo me quedo quieto, con la mirada fija en el suelo y el ceño fruncido <<¡Carnívoro! ¡Carnívoro! …>>.

Me agarra del hombro y me empuja, pero apenas me muevo. <<… ¿Podrías venir y cambiarme?>>. Meto la mano en mi bolsillo y todo pasa muy deprisa <<Llévate todo lo que soy…Llévalo a su final>>.

Un destello plateado y un grito de dolor. Mi cuchillo se hunde en el musculoso abdomen de Ismael y siento como su sangre caliente chorrea por mi mano y mi muñeca. <<Nunca suficiente…>>. Lo saco y lo vuelvo a clavar con más fuerza, el chico jadeando y gimiendo sobre mi hombro <<Nunca otra vez…>>. Un alarido de ira y placer surge de mi boca sin ser yo consciente, y sigo clavando el cuchillo, cada vez con más rabia, odio y rencor. La gente grita y corre aterrada en todas direcciones, mientras yo dejo caer al suelo el cuerpo inerte del abusón. << ¡Carnívoro! ¡Carnívoro!...>>. Aún no he terminado, aprieto con más fuerza el mango del cuchillo, y, temblando pero decidido, empiezo a rajarme las muñecas, y el charco de sangre en el suelo es cada vez mayor. <<Hazme sangrar, hazme caer… Adelante llévame>>. Empiezo a marearme y en cuestión de segundos se me nubla la visión, pierdo el conocimiento, y, finalmente, el carnívoro me obedece. <<Llévate todo lo que soy, todo lo que soy…>>.


Núria Pérez Miró - Basado en la canción "Carnivore" de Starset (versos de la canción se encuentran en cursiva como el pensamiento del personaje y frase principal del antagonista) 





texto argumentativo "PASEO"

Podríamos comentar unas cuantas cosas sobre este cortometraje llamado “Paseo”: el amor, la guerra, ideologías, fusilamientos… Pero yo comentaré el compañerismo y la amistad.
Vivimos en una sociedad de aparentar, en la que a veces, no intentamos siquiera conocer al que podría haber sido nuestro mejor amigo solamente porque no nos gusta como viste, su peinado o incluso en algunos casos, su color de piel o su sexualidad.

Sin embargo, todo esto cambia cuando estamos condenados a un mismo destino fatal, y todas las diferencias quedan atrás y cada individuo se reduce a lo más simple: un ser humano, un nivel en el que todos coincidimos y somos iguales. Entonces, no nos importa como sea esa persona, solamente sabemos que ambos estamos condenados a morir y no hay nada que perder. En ese momento, tratamos al otro como un igual, cuando en otra situación a lo mejor lo habríamos mirado con cara de asco.

Y es curioso porque en ese tipo de situaciones, se intenta hacer que los demás pasen un último buen rato, cumplir sus últimas voluntades, y ellos hacen lo mismo por ti, aunque te acaben de conocer y en otras circunstancias a lo mejor te habrían odiado. Total, vamos a morir todos y no hay nada que perder.


Pero, la cuestión es: ¿realmente es necesario llegar a ese nivel para tratar a los demás como otras personas sin juzgarles por su piel, ideología, religión o aspecto? Si podríamos hacerlo en esa ocasión, ¿ no podríamos hacerlo también en otras?