Podríamos comentar unas cuantas
cosas sobre este cortometraje llamado “Paseo”: el amor, la guerra, ideologías,
fusilamientos… Pero yo comentaré el compañerismo y la amistad.
Vivimos en una sociedad de
aparentar, en la que a veces, no intentamos siquiera conocer al que podría
haber sido nuestro mejor amigo solamente porque no nos gusta como viste, su
peinado o incluso en algunos casos, su color de piel o su sexualidad.
Sin embargo, todo esto cambia
cuando estamos condenados a un mismo destino fatal, y todas las diferencias
quedan atrás y cada individuo se reduce a lo más simple: un ser humano, un
nivel en el que todos coincidimos y somos iguales. Entonces, no nos importa
como sea esa persona, solamente sabemos que ambos estamos condenados a morir y
no hay nada que perder. En ese momento, tratamos al otro como un igual, cuando
en otra situación a lo mejor lo habríamos mirado con cara de asco.
Y es curioso porque en ese tipo
de situaciones, se intenta hacer que los demás pasen un último buen rato, cumplir
sus últimas voluntades, y ellos hacen lo mismo por ti, aunque te acaben de
conocer y en otras circunstancias a lo mejor te habrían odiado. Total, vamos a
morir todos y no hay nada que perder.
Pero, la cuestión es:
¿realmente es necesario llegar a ese nivel para tratar a los demás como otras
personas sin juzgarles por su piel, ideología, religión o aspecto? Si podríamos
hacerlo en esa ocasión, ¿ no podríamos hacerlo también en otras?
No hay comentarios:
Publicar un comentario